ESCUCHA Y APRENDE

 

Esta vez empiezo el post con un pequeño test.

Elige con cuál de estas dos proposiciones te sientes más identificado. Intenta responder con la mayor sinceridad posible. Nadie tiene por qué enterarse de tu respuesta.

EL TEST 

 

1) Mucha gente piensa que

 

  • saben más prácticamente de cualquier cosa que prácticamente cualquier otra persona.
  • cualquier cosa que puedan decir es más interesante que prácticamente cualquier otra cosa que pueda decir prácticamente cualquier otra persona.
  • es muy difícil, por no decir imposible, que puedan aprender algo de prácticamente cualquier otra persona.
  • prácticamente cualquier otra persona podría aprender un sinfín de cosas interesantes de ellos.

2) Piensas que

 

  • sabes más prácticamente de cualquier cosa que prácticamente cualquier otra persona.
  • cualquier cosa que puedas decir es más interesante que prácticamente cualquier otra cosa que pueda decirte prácticamente cualquier otra persona.
  • es muy difícil, por no decir imposible, que puedas aprender algo de prácticamente cualquier otra persona.
  • prácticamente cualquier otra persona puede aprender un sinfín de cosas interesantes de ti.

 

FIN DE “EL TEST” 

ATENCIÓN:

A partir de aquí me lanzo a una reflexión absolutamente subjetiva y especulativa. Desconozco si mi percepción personal guardará algún tipo de semejanza con la realidad, pero escribiré como si así fuera. 

Normalmente (según yo, insisto), existe una diferencia más que significativa entre la idea subjetiva que tenemos de quiénes somos y la idea “menos subjetiva” (objetiva) que tiene el mundo de quiénes somos.

La idea subjetiva que tenemos de nosotros mismos, salvo que seas un auténtico purasangre del arte de vivir, suele ser un auténtico batiburrillo de “abstractas movidas mentales”. Nuestra percepción de nosotros mismos y, por tanto, la idea que tenemos de quiénes somos, está totalmente sesgada por nuestras percepciones, circunstancias, creencias, experiencias, estilo de vida, conocimientos, ignorancias… por no hablar de aspectos específicos de nuestra fisiología,  psicología, genética o incluso de la composición de nuestra microbiota.

Por tanto, aunque consiguieras responder a la pregunta de “quién eres” con una respuesta concreta, posiblemente esta respuesta diferiría sustancialmente con la respuesta que daría “el mundo” si se le hiciera la misma pregunta… sobre ti.

Si entendemos “el mundo” como un ente externo a ti y que no tiene ni idea de las cosas que ocurren en tu mente, la respuesta “menos subjetiva” que podría dar el mundo sobre “quién eres”, sería básicamente una descripción de “la manera en la que te manifiestas en el propio mundo”.

El mundo nos hablaría de tus acciones.

A efectos prácticos, podríamos entender “tus acciones” como el conjunto de cosas que hacen que para “el mundo” tú seas algo más que simplemente “tu cuerpo”, en su versión inmóvil y vegetativa.

Para intentar entender esta movida tan rara, vuelve a enfrentarte al test pensando en la respuesta que daría el mundo si se le preguntara sobre ti.

 

¿Dónde podría buscar el mundo la respuesta?

 

Recuerda, el mundo no sabe lo que piensas. El mundo, cuando se asome a tu vida, solo podrá conocer tus acciones en cualquiera de sus manifestaciones (lo que dices, lo que haces, tus reacciones, tus actitudes…)

Por un lado quizás le estés mostrando al mundo tu propia respuesta al test, y probablemente hayas elegido la respuesta molongui, la que le cuenta al mundo que eres una persona humilde, consciente de tus limitaciones, respetuosa con las personas que te rodean, abierta a aprender de ellas…

Pero entonces, el mundo, lo contrastará con tu manera de relacionarte con estas personas. Y no sería descabellado que se encuentre con una versión OBJETIVA de ti que:

  • Cuando estás hablando con otra persona rara vez le dejas terminar las frases.
  • Utilizas la información que va saliendo de la otra persona como trampolín para tus propias observaciones.
  • A veces incluso te pones a mirar el móvil en medio de la conversación.
  • Otras veces se te nota que no estás dedicándole apenas atención a la otra persona y pareces estar “en tus pensamientos” (recuerda que para el mundo pertenecen a lo incognoscible).

Quizás no siempre te comportes de manera tan penosa en una conversación, pero si el mundo se encuentra con que la mayoría de las veces SÍ que lo haces…

El mundo acabará respondiendo el TEST con la respuesta chunguilla, la que parece definir a un engreído asqueroso. El mundo estaría viendo que cuando te encuentras con otra persona, la mayoría de las veces:

  • Te comportas como si supieras más que ella de prácticamente cualquier cosa.
  • Le interrumpes constantemente para obsequiarle con tus opiniones sobre las cosas que no le dejas acabar de decir: te comportas como si cualquier cosa que pudieras decir fuera más interesante que prácticamente cualquier otra cosa que pudiera decirte.
  • Te comportas como si fuera muy difícil, por no decir imposible, que puedas aprender algo de la otra persona.
  • Te comportas como si la otra persona pudiera aprender un sinfín de cosas interesantes de ti.

Si tienes la desgracia de que, al igual que yo,  has respondido con la respuesta molongui pero el mundo ha respondido con la respuesta chunguilla… este juego es para ti.

 

De chachi a no chachi y de no chachi a chachi.

Personalmente, la primera vez que me di cuenta de que no era tan molón como me pensaba, me llevé cierta sorpresa. De repente era asombroso cómo algo tan evidente, objetivo y visible había permanecido oculto para  mí hasta ese momento… 

Para qué negarlo, también me resultó bastante desagradable descubrir que, a pesar de que yo sentía que era un tío chachi y humilde, con frecuencia me comportaba como un engreído de los que dan grimilla.

Sin embargo, aunque parezca imposible, no me costó demasiado regresar a mi anterior (y confortable) estado de ceguera. No me preguntéis cómo, pero la mente se las apañó para hacerme olvidar la existencia de mi versión asquerosilla para recuperar la de el tío chachi y humilde. De locos.

Con este juego, (me) planteo una forma de conseguir que alcanzar ese estado de lucidez en el que nos damos cuenta de que no molamos tanto como creíamos… NOS SIRVA DE ALGO, antes de que las cabronas de nuestras mentes consigan volvernos a hacer creer que molamos. Cosa que conseguirán. Si NO jugamos.

 

EL JUEGO

 

Cada vez que te encuentres con alguien. Haz de tripas corazón y déjale acabar las frases… prestándole TODA tu atención.

Y si eres la hostia, habla solo cuando la otra persona, de manera objetiva, te invite a hacerlo.

Y ya, si vas muy a lo loco, cuando te despidas de alguna de estas personas con las que la vida te lleve a interactuar, escribe en algún sitio algo que hayas aprendido en la conversación.

No solo te estarás convirtiendo en alguien (objetivamente) más agradable, si no que también estarás utilizando el poderosísimo truco de hacer sentir mejor a los demás. Si sienten que les escuchas y que lo que cuentan es interesante, su ego se la gozará y les enviará el mensaje de que molas… mucho. ¿No es maravilloso?

No hay mucho más que añadir. Conforme van pasando las semanas, en autoayudabarata.com CERRAR LA BOCA se está descubriendo como una super herramienta de la autoayuda. Además de lo dicho en este juego tan guapo, CERRAR LA BOCA:

Nuevamente, con el talante indisimuladamente egoísta de cualquier blog que se precie, un juego que necesito como agua de Mayo. Los que me conocéis lo sabéis, y los que no, viendo las chapas que meto, seguramente os lo podáis imaginar.

A pesar de todo, quién sabe, igual a alguien más le sirve de algo. O no.

Si algún día nos vemos espero escucharos, pero no os sorprendáis si no lo hago… Uno no hace una página de autoayuda porque no la necesita. WORK IN PROGRESS!!!

 

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