LA HOJA DE RESPUESTAS

 

EZEQUIEL

 

Por fin ha llegado el día. Ezequiel lleva 3 largos años preparándose para esto.

Quedan 10 minutos para que acabe el tiempo asignado a la prueba teórica de la oposición de bombero. Ezequiel ha respondido:

  • Todas las preguntas del test cuya respuesta cree conocer.
  • Unas cuantas preguntas en las que no está tan seguro.

El resto las deja en blanco, pues cada respuesta incorrecta puntúa negativamente.

Ahora simplemente tiene que pasar las respuestas a la hoja de respuestas definitiva, la que corregirá la máquina de turno.

1-A; 2-B; 3-A; 4-D; 5- ; 6-C; 7-B; 8-A;…;150-D

En el mismo momento en el que Ezequiel rellena la última casilla de la hoja de respuestas… todo se viene abajo.

Queda 1′ y en el examen de Ezequiel aún queda una respuesta por pasar.

Sin tiempo para reaccionar, se da cuenta de que en algún momento de esos 10 últimos minutos la ha liado bien gorda.

Se acaba el tiempo y entrega desconsolado la hoja de respuestas.

 

PUNTUACIÓN

 

Ezequiel abandona el aula con los ojos llorosos.

3 años…

A la salida le dan la hoja de respuestas oficial.

A la salida también le esperan sus padres, que nada más verle se dan cuenta de que algo ha ido mal.

Ezequiel les explica como puede la cagada que se ha pegado. En ese momento es incapaz de comparar por sí mismo los resultados de la copia de su hoja de respuestas con la hoja de respuestas oficial. Así que, son sus padres los que se encargan de hacerlo.

Ezequiel iba muy bien hasta la pregunta 47, pero parece ser que ha contestado la pregunta 48 en la fila 49 de la hoja de respuestas… Ezequiel ha pasado mal las últimas 102 respuestas.

Si hubiera pasado bien todas las respuestas, Ezequiel habría obtenido una de las mejores puntuaciones de la oposición.

Un desastre.

3 años…

 

LA BRECHA ENTRE EL FONDO Y LA FORMA

 

¿Entrará Ezequiel de bombero en esta oposición?

 

NO. Rotundo.

 

¿Ha sido Ezequiel uno de los mejores?

 

NO. Según la hoja de respuestas.
SÍ. Según las respuestas originales.

 

¿Es esta situación injusta?

 

SÍ. En el fondo.
NO. En la forma.

 

LA HOJA DE RESPUESTAS

 

Últimamente estoy enloquecido con el mundo de los modelos mentales, con el concepto mismo de modelo mental.

Utilizamos modelos mentales para intentar entender el mundo. El mundo es infinitamente complejo, demasiado para nuestras pobres mentes. Necesitamos diferentes modelos mentales que nos permitan intentar entenderlo desde distintos puntos de vista. Necesitamos simplificar de la mejor manera posible esta complejidad infinita para poder intentar entenderla.

Y necesitamos ser capaces de utilizar cuanto vayamos comprendiendo para actualizar nuestra manera de vivir en el mundo. ¿Te suena?. Saber VS hacer. No sirve de nada ir entendiendo cada vez mejor el mundo si esto no nos lleva a ir adaptando nuestro comportamiento en paralelo.

Sería y es un auténtico sinsentido vivir de manera inmutable mientras nuestra comprensión del mundo y de la vida misma va cambiando.

Pensando en todo esto, se me ocurrió mirar el mundo a través de el modelo mental de la hoja de respuestas, aunque realmente no sé si existe este modelo como tal o es un subproducto de mi propio pensamiento. Vamos allá.

 

CRITERIO

 

Una hoja de respuestas sería incomprensible si no estuviera soportada por la idea de que existe una respuesta correcta para cada pregunta.

Una hoja de respuestas, al contrastarla con nuestras propias respuestas, genera una puntuación.

 

No hay respuesta correcta ni puntuación si no hay un criterio.

Según el criterio de la hoja de respuestas de la oposición:

 

1. Ezequiel es uno de los mejores.
2. Ezequiel obtiene una de las peores puntuaciones.

 

¿Cómo es esto posible?

 

1. Según el criterio con el que se valoran los conocimientos de los aspirantes, Ezequiel es uno de los mejores. Los conocimientos de Ezequiel le colocan entre los mejores.

2. Según las reglas establecidas para utilizar ese mismo criterio se establece que, a todos los efectos, el aspirante solo puede demostrar sus conocimientos a través de la hoja de respuestas que entrega al finalizar el examen. Ezequiel tiene los conocimientos, pero no los ha demostrado. 

¿Y QUÉ?

 

 Te invito a mirar tu vida a través de la lente de este modelo mental. Vamos por partes.

Piensa en tus estados emocionales como si fueran diferentes varillas de un mismo abanico, un abanico que va desde la felicidad más intensa hasta la depresión más absoluta.

Aunque son muchos los factores que influyen en nuestro estado de ánimo, vamos a intentar fijarnos exclusivamente en los que provienen de nuestras propias interpretaciones.

Nuestra manera de interpretar la información con la que nos vamos encontrando en la vida, normalmente está profundamente arraigada en lo más oscuro de nuestro subconsciente. Rara vez nos estamos dando cuenta del filtro con el que estamos interpretando esta información.

Utilizando el clásico ejemplo del atasco, rara vez nos damos cuenta de que estar en un atasco y estar enfadado son dos cosas diferentes. Dos cosas diferentes que acabamos relacionando gracias a que, en nuestro subconsciente, hemos automatizado la respuesta de enfadarnos cada vez que estamos en un atasco.

Estos filtros subconscientes y automáticos son los que acaban convirtiendo determinados estímulos o experiencias en determinados estados emocionales. Acaban estableciendo una lógica causal que relaciona estímulo y respuesta:

 

“Estoy enfadado PORQUE estoy en un atasco.”

¿Son las emociones buenas o malas? ¿Mejores o peores?

Aunque hay muchas maneras de clasificar las emociones, es inevitable asociar a cada una de ellas un valor que recoge cómo de buenas o malas nos parecen, cómo de deseables o indeseables son.

Normalmente nunca desearemos estar deprimidos, pero nos encantaría estar super felices el mayor tiempo posible. 

Si pudieras elegir entre estar alegre, enfadado, feliz, sorprendido, acojonado… ¿Qué elegirías? ¿Con qué criterio elegirías? ¿Sabrías ordenarlas de la más a la menos apetecible? 

 

Estoy enfadado porque estoy en un atasco

 

A no ser que seas un auténtico maestro jedi de la autoayuda, probablemente no esté en tu mano cambiar la “deseabilidad” de las emociones. No nos hace ninguna gracia estar deprimidos y nos encanta estar dopamínicos perdidos. Si no llevas ya unos años sentado en una cueva olvídate de intentar cambiarlo. 

Sin embargo, SÍ que tenemos alguna oportunidad de intervenir en el “filtro” que utilizamos para convertir una experiencia en un estado emocional. No es fácil y no existen los milagros, pero es posible empezar a introducir pequeños cambios que se traduzcan en pequeñas mejoras.

 

Inconscientemente asignamos un valor a cada experiencia. En cierto modo, nuestro subconsciente puntúa nuestras experiencias – antes de que se “conviertan” en emociones – en una escala que va desde las muy buenas o deseables hasta las muy malas o indeseables.

No hay respuesta correcta ni puntuación si no hay un criterio.

Y aquí llegamos al maravilloso modelo mental de la hoja de respuestas.

Piensa en los filtros con los que interpretas tus experiencias como si fueran una hoja de respuestas.

  • ¿Te has parado a pensar en qué tipo de criterio sigue tu subconsciente para puntuar tus experiencias?
  • ¿Quién ha redactado la hoja de respuestas con la que puntúas tus experiencias?
  • ¿Es tu hoja de respuestas correctas la correcta?
  • ¿Tienes los conocimientos pero no te sirven para aprobar el examen?

 

OTRA VEZ YO

 

Espero que a nadie le sorprenda que, nuevamente, vuelva a hablar de mí. Detrás de todo blog personal hay un bloguero ufano que se cree que lo que dice puede llegar a interesarle a alguien. Qué le vamos a hacer!

Tras el alucinante ejemplo de Ezequiel, no he podido evitar ponerme abstracto y empezar a hablar de las cosas que no sé, o que no sé ni si sé.

Intentaré rescatar tu atención, si es que sigues aquí, con otro ejemplo. Esta vez real.

Mío.

Cómo no…

 

autoayudabarata.com

 

Esta página web tan alucinante me está sirviendo, entre otras cosas, como conejillo de indias de mis propios experimentos.

Así, al poco de lanzarla, pude comprobar cómo la frustración se apoderaba de mí. Algo fallaba.

La razón era evidente, pero en cierto modo no quería verla:

Casi nadie conocía o seguía autoayudabarata.com.

Autoayudabarata era un fracaso (público).

En verano, casi sin tiempo, me obstiné en seguir publicando algo cada semana. Esto me supuso un gran esfuerzo, especialmente porque no estaba muy motivado. La página web era fuente de frustración. No era lo que había previsto.

Llevo un tiempo entrenando mi fuerza de voluntad gracias a mi ritual mañanero, la checklist, … Así que, a pesar de todo, seguí adelante.

Se acercaba el principio de curso, por fin iba a recuperar algo de tiempo libre y, a la vez, empecé a profundizar un poco más en los modelos mentales. Mientras leía, mi mente empezó a encajar algunas piezas:

 

“¿Cuál era mi hoja de respuestas?”

“¿Cuál era el criterio que me llevaba a la frustración?”

Mi hoja de respuestas tenía, básicamente, una respuesta:

“Consideraré que mi página web es un éxito si la ve un montón de gente, y si un montón de gente me dice lo bueno que soy”

Escudriñar en el subconsciente me permitió conocer el criterio que estaba utilizando para valorar el “éxito” de mi página web. La hoja de respuestas se había desalineado por completo de las motivaciones iniciales que me impulsaron a crear la página.

“¿Era mi hoja de respuestas correctas la correcta?”

“¿Quién se había encargado de redactarla?”

Considerar que la hoja de respuestas que estaba utilizando podía no ser la correcta me abrió el camino para pensar en qué otro tipo de hojas de respuestas podrían ser posibles.

Considerar que estaba utilizando una hoja de respuestas equivocada me permitió también pensar en cuál era mi papel en todo ese follón.

Así pues, profundicé en las informaciones disparadoras de la emoción de la frustración:

  • Las estadísticas de la página,
  • los likes en facebook cada vez que comparto una publicación,
  • el número de comentarios en las publicaciones,
  • el número de seguidores apuntados a la newsletter
  • creo que se pilla el concepto…

Y como la cosa estaba de modelos mentales, mejorar mi comprensión sobre mi frustración solo tenía sentido si conseguía servir para actualizar mi comportamiento y adaptarlo a este nuevo nivel de comprensión.

QUE LE DEN

 

Decidí dejar de prestar atención – en la medida de lo posible – al número de visitas, seguidores, likes, comentarios…

Para facilitarme el terreno (entre otros motivos), modifiqué mis hábitos:

  • Me impuse la restricción de conectar los datos en el teléfono, como máximo, una hora al día. Como resultado, no suelo navegar ni media hora al día, y apenas miro estadísticas.
  • Decidí dejar de publicar un juego a la semana. Me había aburrido y se había convertido en una obligación. No tenía sentido.
  • Estoy leyendo mucho más, la inspiración me visita más a menudo cuando leo cosas interesantes. Es increíble ver la de ratos muertos que me estaba robando el móvil.
  • Empecé a ilusionarme pensando en publicar otros tipos de contenidos.

¿Merece la pena?

 

Ha sido casi milagroso comprobar cómo, comprender lo que me estaba pasando, y ajustar mi comportamiento en consecuencia, me ha servido para cambiar mi interpretación de la información relacionada con autoayudabarata.com. He conseguido cambiar la hoja de respuestas, y ahora aparecen respuestas como:

  • La web merece la pena si me ilusiona.
  • La web merece la pena si me permite desarrollar pensamientos y me ayuda a entenderlos.
  • La web merece la pena si me permite explorar mi creatividad.
  • La web merece la pena si sirve de algo a alguien o, por lo menos le entretiene (aunque no dependa de mí, un poquito de estoicismo).
  • La web merece la pena si me permite mejorar mi conocimiento del mundo y adaptar mi comportamiento a este nuevo conocimiento.
  • La web merece la pena si me motiva a seguir leyendo y descubrir nuevas ideas.
  • Etc.

Mentiría si dijera que he conseguido derrotar al bloguero ególatra que suspira por un puñado de seguidores. El ego sigue ahí. Pero me reafirmo en la decisión consciente de no hacer SEO o dedicar mi tiempo a auto-promocionarme. 

He recuperado la ilusión. 

Apartar la frustración intencionadamente para dejar lugar a la ilusión es algo que, hace tan solo un año, estaba absolutamente fuera de mi alcance.

Ya he hablado de mí.

 

¿Y TÚ?

 

¿Es tu insatisfacción una consecuencia de que en tu hoja de respuestas, para conseguir llegar a emociones como la felicidad, la alegría, la satisfacción… ponga cosas como:

  • “para ser feliz tengo que tener más dinero“?
  • “para ser feliz tienen que petarme el instagram a likes”?
  • “lo que hago solo es bueno si me dicen que es bueno”?
  • “mi satisfacción dependerá del precio de mi coche, el tamaño de mi terraza, el número de días que viajo, el reconocimiento que reciba…”?
  • “mi felicidad depende de que los demás hagan cosas menos guays que las que hago yo en facebook“?

 

 Quizás puedas probar a empezar a incluir respuestas como:

 

  • “seré feliz cada vez que note un agradable rayo de sol en la cara”
  • “seré feliz cada vez que me de cuenta de que no estoy enfermo
  • “seré feliz cada vez que me de cuenta de que tengo una casa
  • “seré feliz cada vez que me acuerde de que tengo buenos amigos
  • “me sentiré satisfecho cada vez que intente cambiar aspectos de mi forma de ser que no me gustan y que parecen imposibles de cambiar”
  • “me sentiré satisfecho con lo que hago si lo hago lo mejor que puedo
  • “me sentiré satisfecho con lo que hago si lo hago con ilusión
  • y demás respuestas a lo Mary Poppins que se te ocurran

 

Y recuerda no bajar la guardia:

 

Si después de hacer algo lo mejor que has podido y con ilusión te sientes frustrado… no estás utilizando la hoja de respuestas correcta.  

Si te interesa el mundo de los modelos mentales puedes empezar por los siguientes enlaces:

1) Si de momento no te flipa pero no te importaría saber algo más, puedes empezar por el primero de los numerosos episodios que Jaime Rodríguez de Santiago dedica a los modelos mentales en su increíble podcast KAIZEN: Modelos Mentales 1: Navajas, canibalismo y filósofos sádicos

2) Puedes escuchar la entrevista que Marcos Vázquez le hace al propio Jaime en el podcast de fitness revolucionario. Es el episodio en el que oí hablar por primera vez de Jaime Rodríguez de Santiago y su podcast KAIZEN.

3) Si alucinas pepinillos con el mundo de los modelos mentales (y sabes inglés) puedes empezar por “The great mental models. Volume 1” de Shane Parrish. El primero de una serie de volúmenes dedicados a los M.M. He leído los 2 primeros y me han encantado. Me pondré con el tercero en cuanto acabe el libro que tengo entre manos. Se prevé que publiquen dos más.

 

 

 

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