Las trampas que te pone la mente I. LA TRAMPA DEL HÉROE

 

Odín me libre de intentar decir qué es la mente. No tengo ni idea.

Dicho esto, después de la genialidad de quitarme en una sola frase la responsabilidad de escribir como si lo supiera, escribiré de ella desde el atrevimiento que otorga la ignorancia.

Siendo la mente una cosa de cada cual, se podría pensar que cada mente trabaja por el interés de cada cual. Al fin y al cabo somos naturalmente egoístas, sea cual sea la forma en la que ese egoísmo se manifieste.

Sin embargo, muchas veces (carezco de datos científicos para hablar de porcentajes) da la sensación de que nuestra mente trabaja para el enemigo. Un enemigo que cuenta con la insana ventaja de conocernos, como mínimo, igual de bien que nosotros mismos. Seguramente mejor que nosotros mismos…

Y la cabrona de ella, cual trampera de la estepa castellana, cada dos por tres (este dato tiene algo más de respaldo en la comunidad científica) se calza el sombrero de nutria y nos empieza a poner trampas.

Y la cabrona de ella, cual Maquiavelo, nos mantiene enredados en la ilusión de que nuestra mente nos pertenece.

Y vamos nosotros, con nuestra mente, y caemos en ¿nuestras? ¿sus? trampas.

¿Podríamos estar ante la mismísima definición de un tonto?

 Vayamos a por la primera trampa que se me ha ocurrido para comenzar la saga:

 

LA TRAMPA DEL HÉROE

 

Desde mi atrevida ignorancia, sostengo que gran parte de la insatisfacción que podamos sentir en nuestras vidas, nace de la comparación.

Y un 78,83% de las veces nuestra mente nos compara con putos héroes. El porcentaje, a pesar de ser inventado, es abrumador.

Nuestra mente, que nos conoce, dibuja al héroe aprovechando todo lo que sabe de nosotros. Todo lo que admiramos, anhelamos, envidiamos.

Y es esa misma mente la que se encarga de dibujar (o desdibujar) la idea que tenemos de quiénes somos (¿sabrías decir quién eres?).

Normalmente, gracias al casi nulo esfuerzo que hemos dedicado a lo largo de los años a conocernos o a trabajar nuestra mentalidad, la idea que tenemos de nosotros mismos es una idea muy abstacta, indefinida y volátil. Se podría decir que la idea que tenemos de quiénes somos es más bien que no tenemos una idea concreta de quiénes somos.

Esta falta de claridad que tenemos sobre quiénes somos hace que, cuando nos encontramos con la trampa del héroe, seamos capaces de sentir que deberíamos ser él.

 

Esto vendría a ser como si estuviéramos viendo con amargura a Jeff Bezos en su yate pensando que deberíamos ser él y no lo somos.

¿Has hecho algo para ser Jeff Bezos? ¿Has dado siquiera el primer paso para ser Jeff Bezos?

¿Cómo es posible que aparezca un sentimiento de justicia cósmica que te haga pensar que tú deberías o podrías estar en su lugar?

¿Has hecho algo para ser eso que no eres, te gustaría ser, y te hace sentir insatisfecho? ¿Has dado siquiera el primer paso? Si estás haciendo algo… ¿lo estás haciendo bien?

 

En general, creo que no hemos hecho ningún tipo de esfuerzo consciente y dirigido para conocernos mejor. Si lo hemos hecho, probablemente hayamos empezado más bien tarde, aprovechando algún tipo de crisis.

Estamos donde nos merecemos. Somos el resultado de nuestra forma de vivir. Independientemente de lo difícil, injusta o dura que haya sido nuestra vida. 

¿HAY ALGUNA FÓRMULA MÁGICA PARA NO CAER EN LA TRAMPA?

 

Por supuesto.

Miento (o al menos lo desconozco).

La estrategia con la que he empezado a enfrentarme con la trampa del héroe es la de dar el primer paso del largo camino que hay que recorrer para aceptar que estamos exactamente donde nuestros propios pasos nos han llevado.

Este camino, como cualquier otro que nunca hayas transitado, está lleno de curvas, subidas y bajadas. Y a veces, cuando llegas al final de una subida, consigues ver que estás en el único sitio que puedes estar, exactamente al final del paso que acabas de dar. Y desde allí, apenas conseguirás ver la trampa del héroe, aunque te la volverás a encontrar cuando empieces a bajar otra vez.

No tiene sentido sentirte mal porque no eres quien no eres, especialmente si tenemos en cuenta que no has hecho nada aún para ser quien no eres.

Nuestra mente llena de sentido la trampa del héroe, nos corresponde a nosotros imponernos sobre ella para quitárselo.

Es difícil saber quién quieres ser si no sabes quién eres. Todo esto es muy complicado ya que necesita un músculo que prácticamente nunca hemos entrenado.

No tengo ni idea, porque soy un novato en todo esto, pero no me extrañaría que si algún día conseguimos descubrir quiénes somos ya no queramos ser otra cosa.

Somos donde estamos, y podremos llegar a ser donde consigamos llegar. 

Como este sitio es de autoayuda barata, acabaré citando en plan buenrollero una famosa frase de Oscar Wylde:

“Sé tú mismo, los demás papeles ya están ocupados”

 En fin.

Nuestra mente… Menuda cabrona.

 

 

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7 Comentarios

  1. S. O.

    Muy bueno Juan!
    Cuanta razón, que teniéndola delante ni siquiera intentamos ver.
    Ya es hora de que disfrutemos lo que somos.

    Responder
    • Juan

      Parece que por ahí van los tiros,a ver si poco a poco lo conseguimos!

      Responder
  2. Iñaki

    Buen post Juan! Plas plas plas!

    Responder
    • Juan

      Gracias! No sé qué me ha llevado a acabar escribiendo de estas movidas pero en todo caso se agradece el feedback!
      A ver si estamos algún día!

      Responder
  3. Xabi

    Brutal, cuanta razon maese Juan.
    Contundente cómo darte con un mazo en la rodilla, o cualquier otra parte que la rodee.

    Responder
    • Juan

      Si “cualquier otra parte que la rodee” es lo que estoy pensando… eso es MUY CONTUNDENTE!!!
      Gracias por pasarte a comentar Xabi!

      Responder
  4. Fer

    Muy bueno, cuanta razón. En el 78%, aunque carezco yo también de datos científicos y basándome en la experiencia y perspectiva que te va dando la vida, te has quedado corto.

    Responder

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