La trilogía del lenguaje I

1- EL LENGUAJE

 

Me dispongo a escribir este texto motivado por una de las frases más sugerentes que conozco.

“El día que le enseñas a un niño el nombre del pájaro, el niño nunca más volverá a ver ese pájaro” (Jiddu Krishnamurti)

Creo que esta frase recoge como ninguna el momento en el que la vida se empieza a volver artificialmente complicada. Y creo sin duda que el lenguaje es el principal artífice de esta complicación.

Para argumentar esta creencia, me apoyaré en estos dos supuestos:

A) Tarzán

Un niño nace e inmediatamente es abandonado en la selva (quien dice Tarzán dice Mowgli). Como es Disney quien firma la historia, en vez de morirse, consigue sobrevivir. Con todo convenientemente arreglado por Mr. Disney para que Tarzán no se muera, nos tomamos la licencia de cambiar la historia y decidimos que Tarzán muera a los 60 años sin haber visto a otro ser humano en toda su vida.

B) Leonardo

Un niño nace en el hospital y muere a los 60 años después de una vida normal rodeado de humanos que como mínimo, saben hablar, leer y escribir.

 

…………….

 

La vida de Tarzán será más o menos difícil (según decida Disney), pero será inevitablemente sencilla. Todos los días intentará no morirse de hambre o de sed, de calor o de frío. Todos los días intentará no morirse por falta de descanso o sueño. Todos los días intentará no matarse o que no le maten. Si Disney se suelta la melena y abandona en las mismas condiciones a una bebé en la misma selva que también consigue no morirse hasta los 60 años, mucho se tendría que torcer la cosa para que Tarzán y su compañera no acaben haciendo el amor unas cuantas veces, o todas las que puedan, qué sé yo…

En resumen:

Tarzán todos los días vivirá básicamente para intentar no morirse.

 

La vida del BEBÉ Leonardo en el fondo no será tan diferente a la del BEBÉ Tarzán. La principal diferencia será que Leonardo conseguirá no morirse gracias a sus padres, mientras que Tarzán (¿O era Mowgli?) conseguirá no morirse gracias a los monos, a la pantera Bagheera y al oso Balú.

En esta tierna etapa, la atención de ambos se divide entre la información que les llega directamente de los sentidos y la información que les llega directamente de sensaciones como el hambre, la sed, el sueño, el miedo…

Sin embargo, poco a poco, Leonardo empieza a entender los ruidos que hacen sus padres y demás homínidos.

Así, llega un momento en el que Leonardo aprende que esas cosas que veía moviéndose por el aire se llaman pájaros. Y siempre se llaman pájaros, aunque nunca vea el mismo pájaro dos veces.

Además, como ha nacido en una familia acomodada y funcional, tiene la suerte de poder recibir una buena educación. Así, aunque le cueste, acaba aprendiendo que hay cosas que “están bien” y cosas que “están mal”, por ejemplo acaba aprendiendo que comer para conseguir no morirse sin parar de corretear está mal, y que comer para conseguir no morirse sin moverse de la silla está bien.

Para Leonardo, conseguir no morirse todos los días es pan comido, así que puede dedicar muchos de sus esfuerzos cada día a aprender lo que sus padres le enseñan con los ruidos que hacen con la boca.

Por fin llega un día que Leonardo consigue aprender que hacer esos ruidos es “hablar” y que los ruidos se llaman “palabras“. Y así como ha aprendido a hacer el ruido que representa a los pájaros, también aprende y entiende palabras que representan conceptos que ni siquiera puede ver, oír, tocar, oler o degustar.

Leonardo consigue no morirse a diario prácticamente sin querer, no morirse es algo sumamente pasivo. A cambio, gran parte de su atención se ha concentrado en aprender qué representan sonidos como “ganar“, “pensar” o “portarse bien“.

 

…………….

 

Han pasado varios años y nuestros dos entrañables protagonistas siguen consiguiendo no morirse cada día. Volvamos a examinar a qué dedican su atención Tarzán y Leonardo:

 

A) Aunque Tarzán ha adquirido gran habilidad y experiencia en conseguir no morirse, su atención sigue básicamente concentrada en la información que recibe directamente a través de los sentidos y en sensaciones como el hambre, la sed, el sueño, el miedo… Y su atención sigue básicamente sirviendo a su principal objetivo diario: no morirse.

B) La atención de Leonardo en cambio es todo un drama. Aunque, al igual que Tarzán, Leonardo está permanentemente recibiendo información directamente de los sentidos, rara es la vez que esta información atrae realmente su atención. 

 

El lenguaje, desde hace unos miles de años, ha conseguido articular, desarrollar y transmitir conceptos cada vez más abstractos, especialmente desde que, gracias a la aparición de la escritura, estos conceptos se pudieron empezar a codificar y transmitir físicamente, garantizando así su supervivencia y favoreciendo su desarrollo a lo largo de las siguientes generaciones.

Con la aparición de estos conceptos aparecieron también nuevas lógicas que fueron desplazando a la que, durante muchos miles de años, fue la principal o única lógica en los homínidos. La lógica de la vida, la lógica de no morirse.

Si analizamos todo esto desde una lógica evolutiva, parece lógico pensar que Tarzán vivirá una vida más coherente a su naturaleza que la que vivirá Leonardo.

No me muevo bien en el terreno de la evidencia científica y lo cierto es que tampoco me importa, de manera que a continuación enfrentaré dos cantidades ridículamente imprecisas interesadamente de manera que apoyen mi argumentación.

 

A) Muchos miles de años evolucionando con el ¿único? objetivo de sobrevivir (como individuos) y de autoperpetuarnos (como especie).

B) Unos pocos miles de años evolucionando desde la aparición del lenguaje. Menos de 6000 años desde el comienzo de la escritura.

 

De nuevo, parece lógico pensar que el ser humano, genéticamente, ha evolucionado adaptativamente hacia la mejor versión genética posible de sí mismo. Y parece lógico pensar que la lógica que ha definido la mejora en términos genéticos ha sido la lógica de la vida, la de no morirse, la de sobrevivir.

El ser humano ha tenido muchos miles de años en los que lo único importante ha sido no morirse, y tan solo unos pocos miles de años en los que lo más importante ha sido cómo vivir para no ir al infierno“, o “cómo ser feliz” o “cómo forrarse“, o “cómo dar envidia en instagram“.

Si aún te quedan fuerzas o ganas puedes seguir leyendo pinchando en el siguiente enlace:

la trilogía del lenguaje II

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2 Comentarios

  1. Fernando (otro vago)

    Magnífica reflexión. El último párrafo es ¡genial!

    Responder
    • Juan

      Aupa Fernando! Me alegra saber que alguien la ha leído y además le ha gustado! Un abrazo!

      Responder

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