La trilogía del lenguaje III

3- LA AUTOAYUDA, EL SENTIDO DE LA VIDA Y EL LENGUAJE

 

Somos osos polares intentando vivir en un árido y caluroso desierto, ¿y ahora qué?

Llegados a este punto, podría parecer (según la lógica artificial del lenguaje) que la única solución al problema del sentido de la vida es vivir como Tarzán y – si bien según todo lo dicho esto es verdad – no es menos verdad que no es una solución real al problema real.

Vivir como Tarzán ya no es una opción, el problema surge precisamente porque la lógica natural de la vida (la de Tarzán) ya ha sido irreversiblemente secuestrada por la lógica artificial del lenguaje (la de Leonardo).

 

No nos queda otro remedio que aceptar nuestra situación e intentar aprovechar las lógicas con las que vivimos para entender esas mismas lógicas e intentar reconfigurarlas para reducir nuestra percepción (y por tanto vivencia) de falta de sentido.

Esta frase resume en mayor o menor grado cualquier propuesta de autoayuda que nos podamos encontrar. El problema es que, la autoayuda, como casi cualquier otra cosa a la que le podamos prestar atención, sigue siendo parte de la tela que la araña teje para cada uno de nosotros. Es decir, en un momento dado la araña teje en nuestra tela personal la noción de sentido de la vida y – una vez que existe el concepto – teje el problema del sentido de la vida. La autoayuda es la tela que teje la araña como la solución al problema del sentido de la vida.

El lenguaje permite existir a la noción sentido de la vida, esta noción permite existir a la noción el problema del sentido de la vida y – jamás lo adivinarías – esta noción permite existir a la noción de la solución al problema del sentido de la vida.

Si analizamos esta secuencia como concepto, resulta artificialmente lógica y sencilla. Si analizamos esta secuencia tal y como se “cristaliza” en la tela de araña de cada persona la cosa cambia… mucho.

Nacemos optimizados para el mundo de Tarzán, pero el lenguaje nos permite vivir como real todo un mundo que nunca podría existir en el mundo de Tarzán. No solo permite existir (tela de araña) a todo un mundo hecho de percepciones, conceptos y procesamientos cognitivos (abstractos y subjetivos), sino que lo hace a unos niveles que desplaza casi por completo a la lógica coherente a nuestra naturaleza (el mundo tal cual sería percibido y procesado si no mediara el lenguaje).

Por tanto, cuando nos movemos en esa tela de araña en la que prácticamente vivimos – ya que prácticamente nunca bajamos – y nos encontramos con la noción sentido de la vida, en realidad nos estamos encontrando con una noción que:

 

1) Tan solo puede existir como tal gracias al lenguaje.

2) Aparece como consecuencia lógica de una lógica endemoniadamente artificial y multivariable que ha desplazado casi por completo a la lógica natural para la que esa persona ha sido realmente optimizada.

3) Solo es lógica como parte integrante de la tela de araña en la que aparece, es decir, es absolutamente personal. Es el resultado de las infinitas interacciones (aleatorias en su mayor parte) entre las percepciones, conceptos y procesamientos con los que la lógica artificial gobierna la vida de esa persona concreta.

 

Una vez que nuestra tela de araña permite existir a la noción sentido de la vida, la araña y su artificial lógica de tejido ya puede tejer (y teje) el problema del sentido de la vida. Al movernos por nuestra tela y encontrarnos con esta noción, nos estamos encontrando con una noción que vuelve a cumplir con las 3 propiedades descritas para la anterior noción, que necesariamente la precede. Y lo mismo volverá a pasar cuando la noción el problema del sentido de la vida permita existir a la noción de la solución al problema del sentido de la vida.

Antes de seguir, recordemos las ideas fuerza detrás de esta “trilogía del lenguaje”:

 

1) Tarzán y Leonardo están optimizados para no morirse y contribuir a la autoperpetuación de su especie.

2) La vida de Tarzán será radicalmente diferente a la vida de Leonardo. Sólo Tarzán vivirá una vida para la que ha sido optimizado. Leonardo tendrá que vivir una vida en la que una realidad artificial construida por el lenguaje ha desplazado a la realidad para la que ha sido optimizado.

3) Leonardo heredará una lógica desarrollada durante los últimos miles de años por millones de personas y la integrará en la propia lógica que él mismo desarrollará a lo largo de su vida. Una lógica absolutamente indesencriptable e incesantemente cambiante.

4) Como consecuencia de esta monstruosa cripto-lógica, artificial e indesencriptable, Leonardo podrá encontrarse con las nociones sentido de la vida, el problema del sentido de la vida y la solución al problema del sentido de la vida.

 La autoayuda y el sentido de la vida:

 

Ante este infernal escenario podemos ver cómo diversas formas de autoayuda (Psicología, PNL, Mindfulness, Coaching, …) intentan crear lógicas que recojan, desencripten, expliquen y ordenen todas las cripto-lógicas indesencriptables artificiales y absolutamente individuales del mundo.

Intentan así mismo articular a través del lenguaje las nociones sentido de la vida, el problema del sentido de la vida y la solución al problema del sentido de la vida.

Y lo hacen escogiendo un determinado enfoque o perspectiva desde la que procesan y, por tanto, sesgan toda lógica que entre por sus embudos.

Una vez definido el enfoque elegido, desarrollan hasta el infinito lógicas fractales que, por su complejidad, requieren de grandes expertos para poder ser comprendidas y utilizadas.

En definitiva, cualquier tipo de autoayuda intentará comprender la lógica con la que ha sido tejida la tela de cada persona, con la noble intención de “re-tejerla” de manera que favorezca a esa misma persona. Sin embargo no solo no es posible re-tejer lo ya tejido sino que, en realidad, ese tipo de autoayuda estará haciendo más grande y compleja la propia tela, al estar añadiendo a la misma su propia lógica artificial.

Por suerte, con suerte, es posible que esta nueva tela más compleja y grande consiga finalmente hacer que la persona acabe sintiéndose mejor y pase cada vez menos tiempo en la zona de el problema del sentido de la vida.

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2 Comentarios

  1. David

    Desde hace muchos años (ni existía Internet) tengo grabado a fuego una cosa que vi en la TV.
    Una reportera preguntaba a gente por la calle cuál era el sentido de la vida. Por allí pasaban Leonardos y Leonardas de todas clases exprimiendo el lenguaje y su cerebro para dar una respuesta. Todos absolutamente perdidos intentado darle sentido -no a la vida- simplemente a su respuesta, sin conseguirlo. Hasta que llegó un auténtico Kinki desmadejado de los 80 ó 90 que dijo sin pensarlo y directamente: “estar vivo al día siguiente”.
    Juro que es cierto y lo recuerdo con nitidez. Marcado me quedó.
    Un abrazo Juan !!

    Responder
    • Juan

      Qué buena David! Gracias por compartir la anécdota! Y gracias por leer la chapa😜
      Seguro que ese kinki tenía muchas cosas que decir que merecería la pena escuchar. La verdad es que vivir para “estar vivo al día siguiente” es lo que llevamos en los genes. Pero parece no ser evidente o incluso no tener sentido en la vida actual. Y entonces aparece el lenguaje, para intentar dar sentido a esas respuestas que comentas… Pero no a la vida
      Un abrazo y me ha alegrado mucho conocer tu reflexión!
      😍

      Responder

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