LAS PANTUFLAS

 

Tras el enorme éxito de libera tu falsete, un día antes de lo esperado, llega el turno de “LAS PANTUFLAS”. Déjame mentirte y decir que este juego cambiará tu vida para siempre.

Puede que llegado este punto te sobrecoja la desazón de no poder seguir jugando a lo del falsete, si es así no te preocupes. Tengo buenas noticias para ti:

Puedes seguir jugando si quieres. Mantén esa primera fila de la checklist y marca una casilla cada día que sigas jugando…

 

¡¡¡Madre mía, esto de PLAY es flipante!!! ¿que no?

En efecto, casi sin darte cuenta PLAY ha convertido tu vida en una especie de fiesta de cumpleaños interminable… ¡WOW!

A pesar de que parece imposible que la vida se pueda volver todavía más maravillosa, el mundo sigue girando y no nos podemos bajar, así que ha llegado el momento de rellenar la segunda fila de tu checklist, no te lo pienses más, ve a por ella y escribe:

LAS PANTUFLAS

¿Listo? Formidable, sigamos.

 

NIVEL I

 

Si eres muy vergonzoso.

Puedes pensar en algo sencillo que hagas todos los días, un hábito “intrascendental” que quizás ni siquiera lo tengas identificado como hábito. Sigue leyendo y te enseñaré un truco que llevará a este hábito a un nuevo nivel.

Por ejemplo, ¿eres de los que no teme al gluten? ¿compras pan todos los días?

Si es así, ¿por qué no ir los siguientes 7 días a comprar con zapatillas de andar por casa?

Si te apetece jugar pero te resulta demasiado incómodo, puedes hacer pequeñas trampas piadosas:

  • Conseguir unas pantuflas que no parezcan pantuflas
  • Llevar pantalones/falda larga que las esconda
  • Ir de noche, esperar a entrar cuando no haya nadie y, una vez que no haya nadie pegarte al mostrador rápidamente para que el panadero no pueda tener contacto visual con tus pies.
  • Lo que se te ocurra

Quien dice panadería dice sacar a pasear el perro, salir a tirar la basura, salir del portal, cruzar la calle y volver… Cualquier cosa que se te ocurra, te incomode un poco y no sea insoportable.

Si esto no te resulta incómodo porque es algo que ya haces normalmente, puedes probar a ir descalzo.

 

NIVEL II

 

No eres especialmente vergonzoso.

  • Date un paseo más largo en pantuflas
  • Consigue unas zapatillas de andar por casa que se note claramente que no son zapatillas de andar por la calle
  • Descálzate un rato mientras vas por la calle (modula el nivel jugando con más o menos gente a la vista, o con el tipo de calle)

 

Utiliza tu imaginación para crear un juego a tu medida y, al igual que en el nivel I, no dudes en utilizar las trampas piadosas que se te ocurran, si lo necesitas.

 

NIVEL DIOS

 

Si eres capaz de ir descalzo en cualquier tipo de situación sin pestañear, puedes probar a ir vestido de pena por la calle (según tu criterio) o a ir quitándote ropa hasta que aparezca la vergüenza. Si no aparece, este juego no es para ti.

Puedes probar con otro tipo de vergüenza y jugar en champions, por ejemplo, decirle te quiero a alguien al que quieres a la cara. (Si normalmente lo haces, tienes mi admiración).

 

Ha llegado el momento de dejar al descubierto otra de mis geniales características:

En ocasiones, intento adivinar cosas.

 

PRIMERA PANTALLA

 

El 99% de la gente que lea esto seguramente se lance de cabeza a jugar, pero si perteneces a esa selecta minoría escéptica, a continuación intentaré meterme en tu extraña cabeza.

Lo mires por donde lo mires, todo esto te parece una chorrada y te cuesta incluso creerte que lo estás leyendo. Aún así, involuntariamente, no has podido evitar dedicar una microscópica fracción de tu tiempo a considerar la propuesta para rechazarla bestialmente.

Este rechazo automático y rotundo es el escondite perfecto para todo un mundo de razones profundamente arraigadas y subconscientes.

Si consigues echar un ojo dentro de tu rechazo quizás puedas encontrar, entre otras cosas, a la vergüenza.

Hay varios tipos de vergüenza, y probablemente no me equivoque si digo que uno o varios de ellos se encuentran genialmente escondidos dentro de tu formidable rechazo.

Si crees que me equivoco ha llegado el momento de que me mandes a tomar por c.

Si crees que mi bola de cristal no va del todo desencaminada puedes seguir dedicándome tu tiempo.

 

¿Sigues aquí?

 

Entonces es que concedes el beneficio de la duda a que parte de tu rechazo se deba a la vergüenza. Sin embargo, en general eres y somos endiabladamente buenos protegiendo nuestras conductas automáticas. En esta primera incursión en tu rechazo has conseguido superar un primer nivel, te has pasado la primera pantalla.

 

SEGUNDA PANTALLA

 

En la segunda te encuentras con los ataques del monstruoso monstruo de la trascendencia: 

  • He visto a la vergüenza, pero este juego no vale para nada.
  • Este juego no conseguirá que deje de pasar vergüenza en la playa en bañador porque estoy gordo, o en el vestuario porque mi pitilín no es muy grande o porque mis tetas son pequeñas (por poner ejemplos nivel caca-culo-pedo-pis)
  • Conseguir vencer un poco de vergüenza no sirve para nada
  • No sirve de nada comprar el pan en pantuflas
  • No siento el menor interés por andar descalzo
  • Menuda chorrada de juego

Si no juegas, game over.

El monstruoso monstruo de la trascendencia te ha fulminado.

Si juegas, has conseguido esquivar sus ataques y consigues pasar a la siguiente pantalla.

 

TERCERA PANTALLA

 

Si juegas unas cuantas veces (a este o a otros juegos), acabarás descubriendo un truco para pasar directamente a esta tercera pantalla:

Decidir jugar directamente, a pesar del rechazo y, en este caso, de la vergüenza.

 

Así que, tanto si estás en la tercera pantalla porque has superado las dos primeras o porque simplemente has decidido jugar desde el principio, estás en la cola de la panadería con tus pantuflas.

¿Y ahora qué?

 

  • Estás avergonzado. ¿qué esperabas? ¿a eso hemos venido no?
  • ¿Te mueres?
  • ¿Te insultan?
  • ¿Alguien se ha dado cuenta? ¿Ha sido terrible?

O, peor aún,

  • alguien te pregunta por qué vas así
  • hay una niña pequeña que le dice a su madre ¡EN VOZ ALTA! que ese señor/señora (tú) va en zapatillas de andar por casa.
  • te pones rojo

Vuelves a casa y finalmente te liberas del yugo de las pantuflas.

Si has jugado, seguramente hayas aplicado (consciente o inconscientemente), por ejemplo, la filosofía estoica en tu vida. Esa de la que (igual sí o igual no) has leído algo pero que no has sabido ni por donde empezar.

Has utilizado la visualización negativa. Has utilizado el super poder de la frase:

¿Qué es lo peor que me puede pasar si voy a comprar el pan en zapatillas de andar por casa?

Si has jugado, seguramente has aumentado (consciente o inconscientemente), por ejemplo, tu nivel de conciencia, al menos durante un rato. Eso de lo que tanto se habla en mindfulness, meditación, psicología… Y que no sabes muy bien cómo hacerlo.

En la cola de la panadería no has estado tan sumergido en tus pensamientos, preocupaciones, planificaciones… como otros días. Has estado conectado a la situación que estabas viviendo gracias a que llevabas puestas unas zapatillas de andar por casa. Has conectado con tu vergüenza y con tu manera de vivir esa situación más o menos incómoda.

Si has jugado, has actuado a pesar de las mismas razones que no te dejan ser como te gustaría en otras facetas de tu vida. Permítete ilusionarte pensando en que quizás, después de todo, si sigues jugando consigas empezar a ser más como te gustaría en otras facetas de tu vida.

Podríamos seguir desgranando los superpoderes que te han llevado a estar comprando el pan con pantuflas, pero este post iba a quedar aún más largo y ya me he cansado de pensar. Cosas de vagos.

Espero que dentro de una semana tu checklist tenga nuevas casillas marcadas con el sudor de tu falsete o de tus pantuflas.

Mientras tanto, a ver si se me va ocurriendo un nuevo juego para que lo sigas flipando en colores.

Un abrazo!

Recuerda que si te suscribes a la lista de correo de autoayudabarata.com recibirás un email de bienvenida con un pdf con checklists (mensuales, de junio a diciembre de 2021) para que te imprimas y lleves la contabilidad de tus juegos o de otros hábitos que consideres. ¿se pilla la indirecta no? 😉

 

Si te da pereza leer, aquí lo leo para ti. 

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2 Comentarios

  1. S. O.

    Este me va a costar mas, pero intentare hacer un intento
    (un poco redundante, no?)

    Responder
    • Juan

      Yo he empezado a andar a ratos descalzo por la ciudad y, aunque sigue costándome, en el fondo mola hacerlo.
      Prueba y verás, es raro pero entretenido🤣
      Y ahora han empezado a descalzarse los enanos, como pa decirles que no jeje

      Responder

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