Mira ese cerdo

Jun 21, 2021 | play

 Ya está aquí el tercero de los juegos de PLAY. A estas alturas seguramente lleves ya dos semanas alucinando pepinillos con el falsete y las pantuflas. Y seguramente creas que un simple cuerpo humano no puede ser capaz de alucinar tanto durante más tiempo, pero permíteme decirte que estás equivocado. PLAY es una máquina de generar alucinación, si quieres explorar más allá de lo que creías que eran los límites de tu alucinación, solo tienes que seguir jugando.

 

¿Sigues aquí alma libre?

¡Bienvenido una semana más a PLAY!

 

Esta semana la propuesta es que te cambies menos de ropa.

 Así de simple.

Este juego es especialmente poderoso si esta semana es una semana normal para ti. Si el juego te pilla en una semana de vacaciones puedes considerar, tras leer el post, diferir el juego y ponerte una alarma para un lunes en el que empieces una semana rutinaria. Si decides diferirlo, puedes seguir jugando mientras tanto al falsete y a las pantuflas. Ambos juegos tienen un potencial ilimitado y podrás seguir beneficiándote de sus increíbles efectos transformadores.

Al grano.

 

NIVEL I

 

Si eres muy fashion-victim, si gran parte de la percepción que tienes de tu propia identidad viene definida por tu aspecto, si tu autoestima está absolutamente condicionada por tu estética, si acomodas excesivamente tus acciones a lo que crees que la gente piensa de ti, si en tu trabajo tienes que estar siempre divin@ de la muerte…

Lleva dos días seguidos la misma ropa.

Si esto es insoportable para ti, invéntate pequeñas trampas piadosas que te ayuden a conseguir hacer algo lo más parecido posible.

 

NIVEL II

 

Si habitualmente no te cambias de ropa todos los días, si en tu trabajo no te echan si no te cambias de ropa todos los días, si tienes cierta resiliencia ante lo que crees que la gente opina de ti, si tienes cierta conciencia medioambiental o de consumo ético…

Intenta llevar toda la semana la misma ropa

NIVEL DIOS

 

Si llevas vistiéndote parecido toda la vida, si nunca has dejado de ponerte pantalones de pana, si varias de tus prendas habituales llevan vistiéndote desde hace varios años, si solo tiras la ropa cuando ya lleva varios ciclos de rotura/remiendo, si no entiendes la moda…

Puedes llevar toda la semana la misma ropa, pero que sea bien llamativa, que todo el mundo se acuerde, desde el primer día, de cómo ibas vestido el lunes.

Que la mente te pille prevenido

Antes de seguir, intentaré contrarrestar una de las razones que probablemente haya urdido tu maquiavélica mente para no jugar:

El respeto a los demás.

Me meo. La mente es sumamente inteligente para hacernos seguir siendo quienes siempre hemos sido y mantenernos el mayor tiempo posible en piloto automático. En esta ocasión nos lanza una razón con tintes altruistas que, casualmente, está alineada con lo que preferimos hacer. Puede que acabes no jugando por el bien de la humanidad.

“Si no me cambio, empezaré a oler, y a molestar a los demás”

 

Dile a tu mente que existen maneras de conseguir ir vestido toda la semana igual sin desprender olores desagradables. Puedes seguir duchándote todos los días, incluso puedes lavar la ropa todos los días por el bien de la humanidad (aunque no del medio ambiente). Si a tu mente le interesara, seguro que también se le ocurriría la manera de conseguir tener la ropa seca todas las mañanas.

 

ME VENGO ARRIBA, MODO ARENGA ON

Las ganas de escupir mi opinión son especialmente fuertes en este caso, así que, aviso de que el resto del post es aún más subjetivo que de normal y absolutamente parcial.

Son pocas las veces en las que tengo una opinión rotunda sobre algo. Normalmente me cuesta desacreditar los argumentos en los que se fundamentan opiniones diferentes a la mía y acabo teniendo opiniones bastante abiertas y alejadas de los extremos.

Esta vez es distinto, desde siempre he pensado que la moda es una de las grandes lacras de la humanidad.

Y lo sigo pensando.

Creo que gran parte de la insatisfacción que sentimos mucha gente hoy en día viene de la COMPARACIÓN.

Y jamás fue tan fácil compararse.

 

En mi opinión, la estética tiene hoy en día un peso absolutamente desorbitado en nuestras vidas y valores. Y en la cima de este despropósito, nos encontramos con una MODA tirana que tiene potestad absoluta sobre el ideal estético con el que gran parte de la humanidad acomodada se acaba comparando. Comparación en la que todos salimos perdiendo.

La MODA lleva el cinismo a cotas insuperables. Consigue que una gran masa social, a la que impone un mismo referente estético, tenga por común denominador de cada uno de sus individuos el fuerte anhelo de diferenciarse mientras persiguen alcanzar ese mismo ideal estético en una carrera que no tiene fin.

Nos ponemos morritos o tetas, tratamos por todos los medios de eliminar los olores naturales, intentamos esconder la cara sin aderezos con la que nos levantamos (si es que hemos sido capaces de dormir con ella), nos subimos a lomos de tacones, juzgamos desde nuestra artificial identidad estética la artificial identidad estética de los demás…

Arrastramos toda una vida la carga de no aceptar lo que no podemos cambiar. Según la MODA somos feos y nos sentimos feos. SIEMPRE. Y ser feo se convierte en algo primordial, una constante que nos merma y acompleja. Dedicamos muchísimas fuerzas a no parecer feos, incluso a no ser feos ¿?, dedicamos muchísima energía a sentirnos feos… al mismo tiempo que no dedicamos esa misma energía a dejar de sentirnos feos o a conectar con nuestra naturaleza desnuda. Nuestra naturaleza sin etiquetar.

 

Somos milagros andantes, somos la traca final de los fuegos artificiales de la vida. Cada uno de nosotros somos un puto milagro. Podríamos pegarnos toda la vida dedicándonos a asombrarnos de lo que somos, y jamás acabaríamos de asombrarnos. Aunque tuviéramos la desgracia de ser inmortales.

Somos una forma de vida auto-consciente, somos capaces de flipar con nosotros mismos y con la vida. Con lo que sea que une al cuerpo con la mente para acabar creando la sensación de ser quienes somos.

Sin embargo, ignorando el regalo que recibimos al nacer, desagradecidos, dedicamos gran parte del resto de nuestra vida a desear lo que no somos o tenemos. A lamentar lo que no somos o tenemos. Aunque la mayoría de las veces realmente no hagamos nada por intentar ser lo que no somos o tener lo que no tenemos.

En parte somos víctimas, llegamos a un mundo que está montado así, que nos engulle en su sofisticado engranaje sin que nosotros hayamos pedido entrar. Sin que siquiera nos hayamos dado cuenta de que hemos entrado.

Con estos juegos, asumo la enorme dificultad que entraña escapar del engranaje de la normalidad. Pero intento ofrecer y ofrecerme oportunidades para aumentar nuestra conciencia sobre la normalidad y empezar a crear un espacio en el que nosotros decidimos nuestro juego y cómo jugarlo.

HARINA PARA EL HOMBRE INVISIBLE

 

Con estos juegos, intento crear un laboratorio que nos ayude a visibilizar todas esas fuerzas invisibles que nos empujan y custodian.

Los juegos son la harina que echamos al aire para intentar ver a ese hombre invisible que nos está haciendo putadicas.

Fuerzas que casi nunca vemos, fuerzas que nos arrastran con formidable inercia y que, en la mayoría de ocasiones, consiguen que rara vez demos el primer paso que exige cualquier cambio de rumbo.

Cada vez que juego, doy ese primer paso, y a las fuerzas no les queda otro remedio que mostrarse. Y si juegas, estoy convencido de que tú también podrás verlas.

Espero que no leas estas líneas como si vinieran de alguien que habla desde el púlpito. Me arrasco porque me pica. Autoayudabarata es una de las formas que tengo de intentar arrascarme. 

Cada vez que juego, me doy la oportunidad de darme cuenta de que no quiero ir todos los días con la misma ropa por si alguien piensa:

 

Mira ese cerdo

PD- Aunque intento no convertir los juegos en una guerra de razones (a favor o en contra), creo que es interesante que eches un ojo al siguiente enlace. Sirve para empezar a hacerse una idea de qué consecuencias tiene cambiarse tanto de ropa, lavarla tanto, comprarse tanta ropa… Una de tantas formas en las que el actual modelo de consumo está jodiendo el planeta. 

ÚLTIMAS PUBLICACIONES

Triguito y llamita

Triguito y llamita

En este artículo podrás asomarte a la posibilidad de empezar a trabajar en entender las dinámicas de tus emociones y sus factores de propagación.

leer más
La reina y la mariposa

La reina y la mariposa

Los planes son los padres y si paras caes. El efecto mariposa y la hipótesis de la Reina Roja unen sus fuerzas para convertir tu vida en un infierno.

leer más

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *