RELÁJATE POR LA CARA

 

Ahora mismo, ya:

1) Dirige tu atención a tu cara.
2) ¿Has detectado alguna tensión? ¿Eras consciente de ella? ¿Has relajado la cara instintivamente en cuanto la has identificado?

Igual solo me pasa a mi, pero siempre que llevo mi atención a mi cara me encuentro con algún tipo de tensión. Y ya llevo tiempo jugando…

 

ESTA SEMANA, JUEGA A LLEVAR TU ATENCIÓN A TU CARA Y RELAJARLA TANTAS VECES COMO RECUERDES AL CABO DEL DÍA.

La cara, donde el cuerpo se chiva de la mente.

 

Es dificilísimo mirar a la mente y encontrar algo de provecho para influir en la propia mente. Sin embargo es facilísimo observar/sentir tu propia cara y detectar algún tipo de tensión.

Dudo mucho que una mente en calma se manifieste como una cara tensa, así que, utilizando una falacia lógica como otra cualquiera de las que nos ofrece nuestro querido lenguaje (1, 2 y 3), una cara tensa te está chivando que tu mente no está en calma.

Dicen que para nuestro cerebro (¿mente?) las cosas que creemos o nos contamos son igual de reales que las cosas reales. Del mismo modo, podemos “engañarle” actuando como actuaríamos ante distintos tipos de emociones, aunque no las estemos sintiendo realmente.

Por ejemplo: si sonríes, aunque no tengas ganas, el cerebro está interpretando que estás en un estado placentero y acabas sintiendo esa sensación placentera.

Existen numerosos experimentos científicos que demuestran que esto es real, se refieren a esto como un vínculo ideomotor, que además actúa en sentido recíproco. En palabras de Daniel Kahneman:

Divertirnos, por ejemplo, tiende a hacernos sonreír, y sonreír tiende a hacer que nos sintamos en un estado placentero.

Kahneman, Daniel. Pensar rápido, pensar despacio 

Quizás no le encuentres sentido, pero del mismo modo que sonreír físicamente aunque no tengas ganas puede hacerte sentir una sensación placentera, relajando la cara estás dándole un instante de paz a tu mente aunque no tengas ni idea de qué es realmente lo que está perturbando a tu propia mente.

Esto, si tiene algo de sentido, y de verdad creo que lo tiene, es el mapa del tesoro para nosotros los vagos justicos. Cuantas más veces relajes la cara, más instantes de paz estás acumulando para tu mente. ¡Y ni siquiera te hace falta tener la menor idea de qué es lo que te perturba!

Relajas la cara, y punto. Si algún día estás guerrero, ya intentarás entender algo, hasta entonces, haz trampas. Accede a tu mente por la cara.

Y no olvidemos que si consigues hacer de “relajar la cara” un hábito, podrás tener acceso al increíble poder transformador de los hábitos. Quizás consigas mejorar tu vida sin tener ni idea de meditar, re-programarte neuro-lingüísticamente, superar creencias limitantes, alcanzar el éxito…

¿No sería fantástico?

1) Dirige tu atención a tu cara.
2) ¿Has detectado alguna tensión? ¿Eras consciente de ella? ¿Has relajado la cara instintivamente en cuanto la has identificado?

¡No me digas que has vuelto a pillarte tenso! 😲

Relaja tu mente por la cara

 

Así como mediante la respiración consciente podemos intervenir en el sistema nervioso autónomo, observar nuestra cara nos ofrece una línea directa con nuestra mente.

La mente, además de cabrona (1, 2), es sumamente misteriosa y esquiva.

La mente por un lado crea esa misteriosa idea del “yo”, y a la vez se encarga de que sea una misión prácticamente imposible encontrar al “yo” cuando sales en su busca.

Esa idea del yo, esa noción subjetiva que tenemos de quienes somos, esa conciencia de nosotros mismos y de nuestra propia existencia… Es algo que tiene despistada hasta a la ciencia.

Sabemos mandar cosas al espacio, hacer mosquitos espías, arreglar el corazón entrando con un tubito por la pierna… Pero no sabemos de que va lo de la conciencia.

Por eso, cada vez que escribo o leo sobre este tipo de movidas tan abstractas, tengo la sensación de que constantemente hay algo que se me escapa. Todo es demasiado etéreo y abstracto, y para colmo, cada uno de nosotros somos un mundo.

 

Es fácil, aunque no atractivo (no al menos para mí):

  • Entrenar para ponerse cachitas o estar más saludable (¿qué razón pesa más?),
  • o comer mejor para estar más saludable (si es que consigues aclararte con el significado de “comer bien”),
  • o estar más guapo cuando la moda dice “qué es estar guapo” en ese momento…

Valdría con

  • “Voy a ponerme como un puto toro haciendo crossfit 4 días a la semana”
  • o “Voy a empezar a comer vegano”
  • o “Voy a comprarme ahora mismo esos pantalones tan guapos (que el año pasado no me hubiera puesto ni aunque me hubieran puesto una pistola en la cabeza)”

Pero… 

  • ¿Cómo cojones consigue uno conocerse mejor a uno mismo?
  • ¿Cómo conseguir volverse una persona que irradia alegría y optimismo?
  • ¿Cómo cambia uno la manera de hablarse a uno mismo?

¿Te imaginas?

  • “Voy a conocerme a mí mismo mejor 4 días a la semana”
  • o “a partir de ahora voy a ser una persona que irradia alegría y optimismo”
  • o “he pensado que a partir de ahora voy a cambiar la manera de hablarme a mí mismo”

Nosotros, los justicos

Igual, tal y como sospecho, es que soy “un poco justico” y simplemente no me enteré cuando San Pedro anunció que iba a repartir este tipo de inteligencia entre los que estábamos en el cielo esperando para nacer. Pero quiero creer que no soy el único pobre desgraciado sobre el planeta tierra que alcanza este nivel de ineptitud en el mundo de las reformas emocionales.

Mal de muchos consuelo de tontos, lo sé… ¿Pero que sería de nosotros los tontos sin este tipo de consuelos?

Pues eso, si te reconoces en la descripción que he dado de mí mismo y eres una persona un tanto justica a la hora de saber qué hacer para empezar a cambiar toda esa nebulosa de cosas que te incomodan y que no sabes por dónde cogerlas, este juego es para ti.

 

1) Dirige tu atención a tu cara.
2) ¿Has detectado alguna tensión? ¿Eras consciente de ella? ¿Has relajado la cara instintivamente en cuanto la has identificado?

¿Otra vez? 🙈 

Si te da pereza leer, aquí lo leo para ti. 

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